| (Por Francisco Marzioni, enviado especial a Las Petacas). La producci?n de soja hoy es uno de los pilares de la econom?a santafesina, junto con la industria. A lo largo y a lo ancho de la bota, las miles de hect?reas verdes de la planta de oro pueden verse rodeando la mayor?a de las poblaciones de Santa Fe. Aunque la producci?n es altamente rentable y cientos de miles de familias hayan sobrevivido a la crisis de comienzos de la d?cada gracias a esta producci?n exportable, la manutenci?n de las plantaciones conlleva un efecto secundario que, en ciertas ocasiones, deja de ser secundario. Se trata del abuso (y mal uso) de los productos fitosanitarios y herbicidas, conocidos como agroqu?micos, y reconocidos entre los movimientos ecologistas como agrot?xicos.
Hoy, la legislaci?n vigente para el control del uso de agroqu?micos deriva en las administraciones municipales el trazado de una l?nea de fumigaci?n para separar al ejido urbano de la zona agropecuaria. Esta l?nea -que debe estar a 500 metros para fumigaciones a?reas y 100 metros para las terrestres- en la mayor?a de las comunas y municipios de la provincia no existe o no es respetada, pues la fiscalizaci?n del cumplimiento de este trazado est? a cargo de la Direcci?n de Sanidad Vegetal, que hoy cuenta con menos de diez funcionarios para la realizaci?n de los controles en m?s de 400 kil?metros que ocupa la bota santafesina.
En Las Petacas, un grupo de vecinos autoconvocados hicieron alzar su voz ante la prepotencia de los productores de soja que pr?cticamente tienen atados de pies y manos a los legisladores locales, llevando adelante las fumigaciones, fraccionamiento y vertidos de restos de agroqu?micos en lugares p?blicos del ejido urbano con total impunidad, sin respeto por la vida de los habitantes de este pueblo que hoy cuenta con 1.500 habitantes, y una cifra no oficial de enfermos de c?ncer que superar?an los 300, seg?n un relevamiento realizado por los mismos vecinos autoconvocados.
Un mundo poco feliz
Las Petacas es un poblado con 120 a?os de rica historia regional, pero que hoy tiene trascendencia a nivel nacional por ser un caso testigo de la contaminaci?n por agroqu?micos. As? lo defini? Hugo Montenegro, doctor en Biolog?a y miembro de la Funam, Fundaci?n para la Defensa del Medio Ambiente de C?rdoba, quien asesor? a los asamble?stas en su lucha contra las fumigaciones ilegales, que en el pueblo son moneda corriente.
Hoy, el estrato social en Las Petacas tiene dos niveles: productores de soja y aquellos que trabajan para los productores de soja.
A ra?z de esto, el miedo es la primera actitud que toman los vecinos a la hora de pensar sobre el grave problema de los agroqu?micos. "Muchos tienen miedo porque o los primos, o los amigos, o los hermanos trabajan para alg?n productor. Entonces piensan que si pelean contra las fumigaciones, los van a echar", dijo Betty, una de las reclamantes de Las Petacas. Al mediod?a del mi?rcoles, los vecinos autoconvocados intimaron al Presidente Comunal por segunda vez, d?ndole un plazo de 30 d?as para que comience la regulaci?n del desolador panorama del pueblo, y en caso contrario iniciar?n acciones legales por incumplimiento en los deberes de un funcionario.
As?, el angustiante ?nimo de los vecinos puede dilucidarse con algunos hechos que la Comuna vive diariamente, y que seg?n Montenegro se repite en toda la provincia de Santa Fe y C?rdoba. Cinco plantas de silos acopiadores de granos en la zona c?ntrica, galpones fraccionadores de agroqu?micos a escasos tres metros de un club recreativo para ni?os, fumigaci?n de malezas dom?sticas a la vera de calles c?ntricas, venta ilegal de agroqu?micos en veterinarias. Los "mosquitos", maquinarias utilizadas para la fumigaci?n, se lavan en los pozos de agua de napas, la misma que muchos pobladores utilizan para consumo personal. El tr?nsito diario de las m?quinas para fumigar, despu?s de realizar las actividades con agroqu?micos, por el centro del pueblo se confunde con las innumerables camionetas de productores agropecuarios que trasladan los bidones de los fungicidas e insecticidas sin protecci?n.
El basural a la vista
de las ventanas
Quien doble en cualquier esquina del sur de Las Petacas se encontrar? con el basural del pueblo. Un vertedero a cielo abierto ubicado a menos de 100 metros del ejido urbano se alza imponente, como s?mbolo y responsable de la contaminaci?n m?s escandalosa de la provincia. Los bidones de agroqu?micos pueden verse esparcidos a lo largo de las monta?as de residuos que todos los d?as se acumulan casi a la vera de las ventanas de los hogares. Las medidas de seguridad en el manejo de estos l?quidos indican que los bidones, luego de su uso, deben ser rellenados con tierra y luego enterrados en un lugar especial. Aqu?, los botellones sin tapa se alzan inc?lumes al contacto de los funcionarios que todos los d?as llevan los productos al vertedero de basura.
Mientras tanto, ni el Presidente Comunal -que padece de c?ncer de est?mago- ni el senador justicialista por el Departamento San Mart?n, Daniel Depetris, decidieron realizar alguna acci?n para cambiar la desesperante situaci?n que, en silencio, sufren el millar y medio de habitantes en el poblado santafesino, a menos de 10 kil?metros de la frontera con C?rdoba.
Las Petacas es, sin dudas, un caso protot?pico que ning?n santafesino puede dejar de mirar, inclusive cuando los responsables de los controles sanitarios de la Direcci?n de Sanidad Vegetal decidieron no hacer p?blicos los informes realizados en el pueblo.
Descontrol e ineficacia a la hora de atender las problem?ticas de este poblado que ya tiene en su haber 42 muertes por c?ncer en los ?ltimos a?os, una cifra que raya el esc?ndalo cuando se vive diariamente un desmanejo desproporcionado en el uso de agroqu?micos.  |